Hace muchos años, tantos que no recuerdo por que tiempo fué, pero yo jovencita era, en ese hogar vivían un matrimonio, con su hija próxima a cumplir sus XV años, un hijo de 3 años, y una hermana de la esposa, la cual iba a estudios profesionales, no recuerdo que era lo que estudiaba, lo que si no olvido, es que ella tendría en ese tiempo unos 20 años mas o menos.
Eran días agitados por los preparativos para la fecha especial, los ensayos del vals, elaborar la lista de invitados, ya saben, un ajetreo bullicioso.
Aquí diremos que “Emma”, (por no decir su nombre verdadero), no descansaba y su hermana, ¿como la nombraremos? Diremos “Jacinta” (por aquello de las demandas por difamación de honor), le propuso alojar en su casa a una amiga de la Facultad, que de un poblado del interior del país había llegado.
Ayudaría en el quehacer del hogar por cama y comida, claro que solo en sus ratos libres.
Emma acepto gustosa, haría una obra altruista, y si en algo ayudaba la joven, que mejor.
Habitaciones, la casa tenia de sobra.
La quinceañera, miro primero con recelo a la huésped, pero días después, ella, su tía Jacinta y Tita, que así se hacia llamar, eran grandes compañeras de compras y amigas.Emma atendiendo al esposo, cuidando al Benjamin de la casa, veía con agrado como en la casa retumbaban las risas y carcajadas de las jovencitas.
(continuará el día de mañana)
domingo, 7 de junio de 2009
sábado, 6 de junio de 2009
( 8 ) Libro "Más allá" ( Visitas [ a ] )
VISITAS
Existe una casa antigua, hermosa, a pesar de lo deteriorada que está, pudiera decirse que es una casa viejita y bonita.
Sobresale por su diseño arquitectónico, de principios del siglo pasado.
Procuro no pasar por su acera, porque el aire que circunda esa propiedad, tiene un olor a moho y herrumbre, a tristeza y soledad.
Tiene años, que me he preguntado que secretos dolorosos guardará.
Si yo entrara, la casa me lo contaría, y tal vez, sólo tal vez, yo podría consolarla.
Más nunca he visto que alguien habite esa casa.
Hay un enorme patio, que comunica a otra propiedad, igual de grande, igual de sola, la diferencia es que ésta segunda propiedad sólo tiene una pequeña casa al fondo del solar, y eso sí, con mucho zacatal, los dos patios.
Hoy domingo tuve muchas visitas, todo el día, parecía imán mi hogar.
¡Me encantan las visitas!
Una de mis amigas, venia acompañada de un familiar, de cuarto o quinto parentesco, como decir, la cuñada de la concuña de mi tía-abuela.
Empezamos a platicar, conversar y descubrir que tú y yo somos tan iguales, que tú como yo en ocasiones tenemos miedos, alegrías, etc.
Si somos tan parecidos los seres humanos.
De platica en platica, caímos no sé cómo en…
-¿Conociste a tal familia?
- Pues no.
-¿Pero como? Si su casa esta cerca de aquí, y cerca del súper. Bueno, es que últimamente vivían tan encerrados.
Pues era la familia que vivió en la casa misteriosa, en la casa viejita y bonita, esa casa que siempre mantiene sus parpados cerrados, y su boca no acepta intromisiones.
Tal vez, nunca se abre de par en par, para no proferir un grito de dolor.
Me contó mi nueva amiga, Sarita para más señas, porque si alguien te abre su corazón, comparte sus lagrimas, te dice, mírame, existo tal como tú, acéptame tal como soy, sin máscaras, entonces ya somos amigas, no son necesarios años y años para conocerse y apreciarse.
Bueno, me contó lo siguiente de esa casa:
(continuará el día de mañana...)
Existe una casa antigua, hermosa, a pesar de lo deteriorada que está, pudiera decirse que es una casa viejita y bonita.
Sobresale por su diseño arquitectónico, de principios del siglo pasado.
Procuro no pasar por su acera, porque el aire que circunda esa propiedad, tiene un olor a moho y herrumbre, a tristeza y soledad.
Tiene años, que me he preguntado que secretos dolorosos guardará.
Si yo entrara, la casa me lo contaría, y tal vez, sólo tal vez, yo podría consolarla.
Más nunca he visto que alguien habite esa casa.
Hay un enorme patio, que comunica a otra propiedad, igual de grande, igual de sola, la diferencia es que ésta segunda propiedad sólo tiene una pequeña casa al fondo del solar, y eso sí, con mucho zacatal, los dos patios.
Hoy domingo tuve muchas visitas, todo el día, parecía imán mi hogar.
¡Me encantan las visitas!
Una de mis amigas, venia acompañada de un familiar, de cuarto o quinto parentesco, como decir, la cuñada de la concuña de mi tía-abuela.
Empezamos a platicar, conversar y descubrir que tú y yo somos tan iguales, que tú como yo en ocasiones tenemos miedos, alegrías, etc.
Si somos tan parecidos los seres humanos.
De platica en platica, caímos no sé cómo en…
-¿Conociste a tal familia?
- Pues no.
-¿Pero como? Si su casa esta cerca de aquí, y cerca del súper. Bueno, es que últimamente vivían tan encerrados.
Pues era la familia que vivió en la casa misteriosa, en la casa viejita y bonita, esa casa que siempre mantiene sus parpados cerrados, y su boca no acepta intromisiones.
Tal vez, nunca se abre de par en par, para no proferir un grito de dolor.
Me contó mi nueva amiga, Sarita para más señas, porque si alguien te abre su corazón, comparte sus lagrimas, te dice, mírame, existo tal como tú, acéptame tal como soy, sin máscaras, entonces ya somos amigas, no son necesarios años y años para conocerse y apreciarse.
Bueno, me contó lo siguiente de esa casa:
(continuará el día de mañana...)
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