Donde estoy actualmente trabajando, no hay ruinas arqueológicas visibles.
Ninguna autoridad, sabe de los hallazgos.
Anda mamá, no seas mala.
Guárdalas en tu casa.
Luego, que me cambie de comunidad, en otro lugar alejado, entonces, me las llevaré.
-Mira, te las llevas, y no se hable más del asunto.
-Pero mamá, si pesan como piedras.
-Pues piedras son, ¿pues que creías?
¿Qué porque tienen cientos de años, dejaban de ser piedras?
¿O dejaban de ser de barro?
¡Te las llevas, y ya!
Yo estuve tentada, de quedarme con una carita, o de perdis, con una punta de lanza, pero mi tío me daba miedo.
lunes, 10 de agosto de 2009
sábado, 8 de agosto de 2009
El Aguila que cae ( 10 )
Mi tío, en otras ocasiones, traía tepalcates.
Pedazos de vasijitas, con dibujos, unas pintadas con color ocre, otras con dibujos remarcados como con chuchillo, o con grecas.
Yo me dí el lujo de acariciarlas, así como las puntas de pedernal, que eran creo las que se ocupaban para cazar, hace cientos de años atrás.
Unas eran verdes, con las orillas, como con muescas, eran como el fondo de las botellas de vidrio grueso, de las botellas de vino.
Pero no dejan traslucir tan fácil la luz.
También trajo caritas, molcajetitos, pero mi abuelita, le llamó la atención.
Le dijo, te llevas todo eso de aquí.
No quiero problemas.
¡Ay! Mamá, con el tiempo van a valer mucho.
Y mi abuelita… ¡y a mí que! Yo ya no voy a estar.
Estoy ahorita, y en la cárcel, no quiero pasar mis últimos días.
Pero mamá, si me los mandan los padres de mis alumnos.
Pedazos de vasijitas, con dibujos, unas pintadas con color ocre, otras con dibujos remarcados como con chuchillo, o con grecas.
Yo me dí el lujo de acariciarlas, así como las puntas de pedernal, que eran creo las que se ocupaban para cazar, hace cientos de años atrás.
Unas eran verdes, con las orillas, como con muescas, eran como el fondo de las botellas de vidrio grueso, de las botellas de vino.
Pero no dejan traslucir tan fácil la luz.
También trajo caritas, molcajetitos, pero mi abuelita, le llamó la atención.
Le dijo, te llevas todo eso de aquí.
No quiero problemas.
¡Ay! Mamá, con el tiempo van a valer mucho.
Y mi abuelita… ¡y a mí que! Yo ya no voy a estar.
Estoy ahorita, y en la cárcel, no quiero pasar mis últimos días.
Pero mamá, si me los mandan los padres de mis alumnos.
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